Palmeras salvajes, de William Faulkner

“Parecía tan poco, tan poco para necesitar, tan poco para pedir. Con todo el arrastrarse a la tumba, con toda la arrugada y marchitada y derrotada adhesión no a la derrota sino a la vieja costumbre; aceptando la derrota de que me permitan adherirme a la costumbre, los pulmones asmáticos, las penosas entrañas incapaces de placer. Pero despues de todo la memoria podía vivir  en las viejas entrañas jadeantes: y ahora la tenía a mano, irrefutable y clara,  y serena, mientras la palmera golpeaba y murmuraba, seca y salvaje y débil, y en la noche, pero el podía afrontar la memoria pensando: No es que pueda vivir, es que quiero. Es que yo quiero. La vieja carne al fin, por vieja que sea. Porque si la memoria existiera fuera de la carne no sería memoria porque no sabría de qué se acuerda y así cuando ella dejó de ser, la mitad de la memoria dejó de ser y si yo dejara de ser todo el recuerdo dejaría de ser. Sí, pensó. Entre la pena y la nada elijo la pena. “

William Faulkner, Palmeras Salvajes.

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Acerca de Laura Elizalde

Escritora. Talleres de escritura creativa individuales www.escribiendoideas.wordpress.com
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