Proclo de Bizancio

 

Proclo nació en Bizancio en el año 410. Luego de estudiar en Alejandría con el filósofo griego Olimpiodoro, se estableció en Atenas. Allí fue discípulo de Plutarco y Siriano, miembros de la Academia, escuela de la que él mismo sería luego director y que por entonces estaba muy influenciada por el paganismo y la magia. Murió en Atenas en el año 485.

Proclo enfrentó la pretensión del cristianismo —que se presentaba como única religión verdadera— conformando un sistema neoplatónico que integraba los aportes de las religiones antiguas y de la ciencia y la filosofía griegas. Su síntesis reservaba a Platón el lugar de mayor relevancia, pero no por eso dejaba de integrar elementos propios del aristotelismo y del estoicismo.

Siguiendo a Plotino, Proclo afirma que todo procede del Uno por emanación. Los seres se hallan ordenados jerárquicamente: cada cosa real es modelo para la inferior y reflejo de la superior. El Uno se hace todas las cosas mediante un proceso triádico que se da en su propio seno (Hegel vio en esto un preanuncio de su propio sistema). Primero el Uno reposa sobre sí mismo: es el momento de la identidad. Luego se da su evolución hacia lo múltiple: es el momento de la diversidad. Por último, el Uno retorna a sí mismo, recuperando la identidad original. En su descripción de este proceso, Proclo lleva hasta el extremo una tendencia propia del neoplatonismo, la de introducir términos intermedios, por lo que su desarrollo se torna complejo y sobrecargado.

LA FILOSOFÍA DEBE AYUDAR AL HOMBRE, SEGÚN PROCLO, A TRASCENDER LOS LÍMITES DE LOS SENTIDOS Y DEL PROPIO INTELECTO Y A ELEVARSE HACIA LA UNIÓN MÍSTICA CON EL UNO.

Proclo escribió comentarios de varios diálogos de Platón (República, Timeo, Parménides, etc.) y una obra titulada Teología platónica. Una versión resumida de su libro Elementos de Teología circuló por el occidente cristiano a partir del siglo XII, traducida al latín, y fue conocida como el Liber de Causis, atribuyéndose su autoría a Aristóteles. Los escritos del teólogo cristiano conocido como Pseudo-Dionisio, que tanta influencia ejercieran sobre los filósofos y teólogos medievales, estaban inspirados en los textos de Proclo, a los que imitaban.

fuente http://www.luventicus.org/articulos/02A034/proclo.html

 

HIMNO A LAS MUSAS de Proclo de Bizancio

Cantemos la luz que lleva por el camino del retorno a los hombres;

Glorifiquemos las nueve hijas del gran Zeus,

De luminosas voces;

Cantemos a estas vírgenes que,

Por la virtud de las puras iniciaciones que

Provienen de los libros, despertadores de inteligencia,

Arrancan de los dolorosos sufrimientos de la tierra,

A las almas que erran en el fondo de los pozos de la vida,

Enseñándolas a ocuparse con celo

De buscar y seguir un camino sobre las corrientes

Y profundas olas del olvido,

Y de retornar, puras, al astro paterno,

Hacia este astro del cual un día ellas se apartaron

Cuando, enloquecidas por el deseo, de los groseros

Bienes de la materia, cayeron en el áspero mundo de la generación.

Y en cuanto a vosotras, oh Diosas,

Apaciguad el impetuoso impulso que me impulsa al delirio,

¡Y haced que las inteligentes palabras me transporten a un santo éxtasis!

Que la raza de los hombres que sólo sienten miedo hacia Dios

No me aparte de los caminos divinos,

¡Deslumbrantes y llenos de luminosos frutos!

De lo profundo del caos,

Perdida por el devenir en mil caminos errados,

Atraed a mi alma que busca sin cesar la pura luz;

Y, llenándola de vuestras gracias,

Que poseen el poder de aumentar la inteligencia,

Dadle la gracia de poseer para siempre el glorioso privilegio

De pronunciar con facilidad las elocuentes palabras

¡Que seducen los corazones!

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Eleusis, Karl Kerényi

 

Platón nos muestra a Sócrates paseando con el hermoso y enfermizo Fedro por las orillas del Iliso, cerca de Atenas, no muy lejos del santuario de Agra. Agra fue el escenario de los misterios menores, que servían como preparación a los misterios  mayores de Eleusis. El jóven Fedro lee primero un discurso sobre el amor de Lisias, el orador de moda. Entonces Sócrates, con guatona ironía, improvisa un discurso propio. Solo en el punto culminante de su segundo  y serio discurso sobre el amor Sócrates emplea términos que en los misterios designan dos niveles de iniciación, el rito primero, la myesis, que aquí tenia lugar a orillas del Iliso y el segundo y supremo la epopeya, que se desarrollaba en Eleusis.

Términos semejantes se emplean en el discurso de la sacerdotisa Diótima en el Banquete de Platón. Al explicar la naturaleza del amor a Sócrates distingue la esfera física de la  esfera espiritual con las palabras -Estos son los misterios menores del amor, la myesis, en la que incluso tú Socrates puedes entrar, pero en cuanto a los mayores y más ocultos, los epoptika… Ni Sócrates, en el Fedro ni Diótima en el Banquete hablan de los misterios de Agra y Eleusis. Pero para sus contemporáneos era perfectamente evidente que se referían a ellos cuando hablaban de los misterios de la vida espiritual, que debe comenzar en el nivel del amor físico y que conduce finalmente a la gran visión de las Ideas. El tono de Agra y la myesis era más físico, el de Eleusis la epopteia, más espiritual.

Myesis puede traducirse por la palabra latina inicia, comienzos, o su derivación initiatio , que significa introducción en el secreto. Pues myesis procede del verbo myeo que denota la acción. El verbo mas simple myo, del que deriva el sustantivo implica el elemento de secreto. No significa mas que cerrar, como hacen los ojos después de ver. El primer objeto autoevidente de este verbo es el sujeto: se cierra el mismo a la manera de una flor. … pag 69 y 70// Eleusis de Karl Kerenyi.

 

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PROPUESTA MARZO 2016 CLINICA DE ESCRITURA

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Toda gran crítica es una deuda de amor, George Steiner

Calle del Orco

George-Steiner

El espíritu europeo, tal como usted lo define a lo largo de toda su historia (que parte del texto bíblico), ¿puede seguir manteniendo su autoridad? ¿Qué realidad concreta puede expresar hoy? ¿No se encuentra irremediablemente desacreditado?

Personalmente, le respondería que yo no podría vivir sin él. Para mí es una forma de goce y reconocimiento. El crítico, el profesor lo agradece. Es algo que se expresa aprendiendo textos de memoria. Esto es visto hoy como la ridiculez máxima, en la escuela los niños ya no aprenden nada de memoria. Pero las cosas que amamos, nos gusta llevarlas dentro de nosotros para vivir con ellas, en una relación orgánica que es la de la memoria. Con la edad, esto se ha vuelto para mí un ejercicio fundamental. Todas las mañanas tomo un pasaje, de un gran clásico o de la Biblia, y lo traduzco a mis cuatro lenguas. Ayer fue un…

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